miércoles, 22 de enero de 2014

Preparar el suelo para la siembra



Después de todo este tiempo siguiendo el blog de Margal Agronomía, no tenemos ninguna duda de que estáis completamente informados de los avances, novedades y conocimientos del cuidado del campo, la ingeniería agrónoma y las nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura. Pero en Margal tenemos también un hueco para los menos experimentados, y por eso hoy queremos recordar algunos de los conocimientos básicos que siempre es interesante remarcar.
El suelo como alimento. Cuidar el suelo, prepararlo, y protegerlo. Esta es una máxima en agronomía, dado que evidentemente, las plantas se alimentan de los macro y micronutrientes disponibles en el suelo. Nuestro objetivo será planificar la nutrición del suelo a largo plazo, mediante aportes de materia orgánica (restos de cultivos, restos de poda, abonos verdes, compost,), rotación de cultivos, para crear una despensa de la que las plantas poco a poco puedan ir alimentándose.
Así, debemos entender que no debemos alimentar las plantas, sino el suelo, ya que será éste el que pondrá a disposición de las plantas los nutrientes necesarios para su desarrollo.
Mantener suelta la tierra. El aire es un elemento vital para la vida del suelo. Las raíces necesitan aire por lo que la tierra no debe ser revuelta profundamente. La siembra directa y el cultivolaboreo son los más recomendados.
Cuando utilizamos maquinaria, debemos hacerlo con mucho cuidado para evitar la compactación del terreno, para permitir el paso de oxígeno a las raíces de las plantas.
Proteger la superficie porosa. Esta protección se hace mediante Mulch, como se denomina a la cobertura de malezas, o por una siembra de cultivo de cobertura. Las cubiertas vegetales minimizan los daños de las gotas de agua sobre el terreno y sus raices disminuyen la escorrentía del terreno y las pérdidas de suero por erosión.
Fomentar la biodiversidad de cultivos. Esto evitará la aparición de plagas o enfermedades. Además, se recomienda la rotación. Debemos pensar que el monocultivo es propenso a contraer virus y enfermedades.

Y finalmente, proteger los cultivos del viento. Para este cometido es adecuado sembrar setos y árboles que cubran nuestro suelo de cultivo, y además permitirán alojarse a algunos insectos beneficiosos.

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